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La historia detrás de la foto: Corredor en llamas

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halcon-1203:


Esta segunda entrega de la "saga", por llamarlo de alguna manera, también se relatará una tragedia poco recordada en el automovilismo nacional, y nuevamente el motivo para contar esta historia será una fotografía -cruda para la mayoría- que inmortalizó un momento triste de una manera inigualable.

La vez pasada se contó el detrás de aquella foto tomada por Ricardo Alfieri en el preludio de la muerte de Victorio Marchesich, en 1950. Ahora viajamos cuatro años, vamos a enero de 1954 y nos ubicamos en los límites de la ciudad de Buenos Aires y la provincia, en el joven Autódromo 17 de Octubre.

El hoy llamado Autódromo Oscar y Juan Gálvez fue fundado en 1952 durante el gobierno de Juan Domingo Perón y pronto los principales campeonatos mundiales se interesaron en él. El Gran Premio de Argentina de Fórmula 1 se celebraría por primera vez en 1953 en el circuito N°2 de casi 4 kilómetros de extensión, y el Campeonato Mundial de Resistencia (World Sportscar Championship en esos años) no quiso quedarse atrás y organizó para el año siguiente la primera edición de los 1000 km de Buenos Aires.

Era la primera competencia de seis del campeonato de 1954. Contra los circuitos ruteros de Le Mans, Dundrod y los de la Mille Miglia o la Carrera Panamericana, el autódromo tenía una distancia considerablemente corta. Era necesario encontrar una alternativa, por lo que se decidió combinar el circuito N°1 con la Avenida General Paz. El veloz trazado tenía un total de 9.5 km de extensión y recorría la General Paz desde la Autopista Ricchieri al noroeste hasta el Puente de la Noria al sudeste, ida y vuelta anexando al autódromo.



El Porsche 550 Spyder de Herrarte Ariano y un Maserati A6GCS oficial de Giletti-Musso, sector de la avenida.
Un total de 36 vehículos se alistaron para la carrera, entre los cuales los Ferrari 375 MM, un Maserati A6GCS, los Porsche 550, los Aston Martin DB3 y los Jaguar Tipo C, junto a tantos otros, eran los principales atractivos. Destacaban pilotos como Farina, Maglioli, Trintignant, Salvadori, Schell y Behra, y entre los argentinos, Menditeguy y Mieres. Entre los numerosos participantes locales, se encontraba Eric Forrest-Greene.

Nacido en 1903 en Rosario, Greene pertenecía a una adinerada familia de origen británico. Comenzó a correr en Europa cuando vivió allí unos años en su juventud. En 1928 ganó las reconocidas 500 Millas de Rafaela a bordo de un Bugatti. Tras la Segunda Guerra Mundial, armó un taller en Buenos Aires, donde preparaba los vehículos con los que corría en competencias de sport y de Gran Premio. "El inglés", como era apodado, además era una especie de embajador de las principales automotrices británicas en Argentina.

Greene llevó para esta carrera su Aston Martin DB3 de la clase sport hasta 3.0 litros, compartiéndolo con Carlos Stabile. La carrera comenzó bien para él y para el resto de los pilotos, la Ferrari de Rosier y Trintignant se puso en cabeza, pero la tragedia pronto se hizo presente.

En la vuelta 14, el Aston Martin de Greene, por causas nunca establecidas, se salió de pista en la zona de la autopista y volcó. Antes de que el piloto salga, se vehículo se incendió y las llamas lo atraparon. Logró ponerse de pie y su instinto de supervivencia lo hizo correr hacia el público. Allí también había varios policías, pero casi todos los que estaban en el lugar huyeron al ver al piloto acercarse con el cuerpo envuelto en llamas.

En la multitud se encontraba el fotógrafo no especializado en deporte José Elías Sánchez, que en esos años trabajaba para Noticias Gráficas, un periódico perteneciente a La Nación y prohibido poco tiempo después por el gobierno militar.

Greene cayó al suelo y algunas personas lo socorrieron, apagando las llamas con abrigos o lo que había en el lugar. Fue llevado al hospital pero el daño en su cuerpo fue irremediable y, al día siguiente y a la edad de 50 años, falleció.



José Elías Sánchez plasmó el momento en que Greene corre con el cuerpo totalmente incendiado hacia de la multitud, que lo observa con pánico.
La carrera finalizó con normalidad y los italianos Giuseppe Farina y Umberto Maglioli ganaron para la Scuderia Ferrari con un tiempo de 6:41:50 (106 vueltas). Los 1000 km de Buenos Aires volvieron a realizarse en otras cuatro oportunidades en este circuito mixto, más una en la Costanera Norte y tres en el autódromo convencional, llevándose otras tres vidas: Jorge Magnasco en 1958, Harry Blanchard en 1960 e Ignazio Giunti en 1971.

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